viernes, 3 de diciembre de 2010

Un amor sin explicación


“No se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos”. Una frase que describe un increíble y emocionante partido más de la Promoción Canisio 92’. Una semifinal inesperada, el rival era la promoción 97/98. El partido se jugó fuera del Colegio de La Inmaculada, en una cancha de pasto artificial, de pequeño tamaño y con una iluminación no muy buena.

Todos los integrantes del equipo fueron llegando, uno por uno, ansiosos por jugar, por llegar a la final y poder quitarse la espina clavada del año anterior. Llegó la hora. Había que comenzar a calentar, todos muy metidos, entre arengas y motivaciones, se fue entrando en calor. La charla estuvo a cargo del capitán, César Cabrejos, resaltando el amor propio y que debían sobreponerse a esta adversidad juntos, como un verdadero equipo.

De un lado estaba la “Argentina” y del otro nada menos que el “Real Madrid”. La 92’ usaba el uniforme albiceleste en representación a la historia de esta, mientras que el otro equipo sencillamente eligió la camiseta por gusto, sin un significado, sin una historia.

“Hay partidos en los que la pelota no parece ser redonda”. Este fue uno de ellos. Se dio inicio al encuentro, un primer tiempo trabado, sin ocasiones claras para ningún equipo y una clara y rara ansiedad de los ocho veces campeón, de la 92’. Desde el inicio hubo altercados con el árbitro, distrayendo a los jugadores y perdiendo de vista el principal objetivo, clasificar. Así termino la primera mitad, con dos equipos que anhelaban la final, pero que ninguno mostraba las armas para lograrlo.

En el segundo tiempo, comenzó el sufrimiento. Tras una rara jugada en el área “albiceleste”, los defensas entraron en confusión con el arquero y una pelota con un efecto raro terminó ingresando al arco de la 92’. En ese momento se albergaba la esperanza de voltear el encuentro, como el de cuartos de final. A los pocos minutos, Edgardo Oliva, el ‘9’ de “Argentina” tuvo en sus pies la oportunidad del empate, con una pelota de volea, que lamentablemente no pudo empalmarla. Y si esto no era suficiente, a los pocos minutos se produce un tiro libre para el “Real Madrid”. Frente al balón se para su mejor jugador, con el número 7, zurdo él. El tiro tuvo destino de gol, colocó la pelota al palo del arquero y decretó el dos a cero, que sepultaba, momentáneamente a la 92’ y parecía que nuevamente serían las semifinales la máxima instancia a la que llegarían. Pero sí el fútbol es hermoso, ¿creen que el partido debió terminar ahí?, una semifinal de un campeonato, que el premio mayor es el honor y poder llegar a tu casa y decirle a tu familia que el esfuerzo valió la pena y que lo sacrificado dio su fruto, ¿díganme debería terminar ahí?. Era impensado lo que sucedería.

Ingresó la ‘figura’ Valderrama, él que no calienta, él que habla todo el rato por teléfono, él que nunca arranca. El cambio fue trascendental. Se sacrificó al capitán para realizar la variante, pero él sabe que era lo necesario para el equipo y lo entendió muy bien. Faltaban 8 minutos y no llegaba el descuento, ¿existía alguna posibilidad? Sí, a los pocos minutos llegaría un tiro libre, ejecutado por la ‘figura’ y sería el descuento, ese gol que era el necesario para irse con todo, ese empujón que terminaría en una avalancha de color celeste y blanco. A los dos minutos otro tiro libre de Paul Valderrama, una ligera peinada de Juan Andrés Ricketts y gol, sí señores, ese gol que necesitábamos para irnos a penales. El partido acabó y llegaron los tan temidos penales, esos por los que el año pasado no se logró el objetivo.

Se decidió el orden. El primero fue del otro equipo, convirtiendo el gol. Llegaría el turno de Daniel Temple, quien logró anotar el primero y dejar todo igual. Luego llegaría el momento de que el arquero se haga protagonista, Pepe Morzán atajaría el penal para que luego el número 10, Valderrama confirme la ventaja albiceleste. Lo que seguiría no vale la pena detallarlo, se fallaron penales pero también se taparon, hasta que, el ‘Che’ Oliva marcó el definitivo y a celebrar. Sí señores la 92’ estaba en una nueva final, en busca de su tan ansiado noveno título, ese por el que se han esforzado desde hace seis meses y cada vez se acerca más.

Un partido que perdurará en el recuerdo de todos los presentes, y la historia se irá pasando de generación en generación, como diría la Biblia. Pero lo único cierto es lo que resalta esta frase, y con ella se cierra la historia de la semifinal del Campeonato Asia 2010:
"El éxito es efímero, la gloria es definitiva… uno se mendiga, la otra se conquista”.
Eso es lo que buscamos 92’, eso que no tiene explicación, que no parece lógico venir en un viaje de ocho horas para jugar el partido y regresar, esas cosas que parecen ilógicas, para nosotros son totalmente comprensibles, porque la 92’ no es un equipo de fútbol más, es una familia y es una familia numerosa.

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