domingo, 19 de diciembre de 2010

Carta a la Promoción Canisio 92'


Al comenzar este texto, lo que se me viene a la cabeza es que decirles esta noche. Han sido protagonistas de tantas experiencias, emociones, sueños que he podido experimentar junto a ustedes, que creo puedo definir este equipo como una gran familia, y por eso agradezco a cada uno de ustedes por haberme permitido conocerlos.

A lo largo de este tiempo, que pude compartir semana a semana: entrenamientos, partidos y celebraciones, me di cuenta de lo que es realmente la amistad. Pude saber lo que es asumir un compromiso, ese mismo que te lleva a viajar ocho horas para jugar un partido y luego tener que regresar, aprendí que es el sacrificio y sobretodo que es el amor por un sueño. Sé que todo esto parece una locura, es algo inexplicable para la gran mayoría, pero para los que lo han sentido, no. Para los que son parte de la 92’ es algo normal. Eso es lo que buscamos, esas cosas incomprensibles, porque la 92’ no es un equipo de fútbol más, es una familia, una gran familia.

Cuando se iniciaron los entrenamientos, el objetivo era recuperar el título de Asia, ese título que no significa dinero, que no tiene ninguna remuneración económica, pero lo que significa es más que eso, es ese honor, es prestigio. ¿Y cuánto se puede dar por el honor? Ustedes lo saben mejor que nadie. Lo demostraron sábado a sábado, sacando esos partidos adelante, esas victorias impensadas a falta de diez minutos para el final del partido, esos triunfos ajustados.

A lo largo de todo el campeonato hubieron una serie de sentimientos, se pudo reír, se sufrió, se renegó, y bastante, pero todo eso que pasó hizo que este triunfo tenga un mayor valor. Le dio un gran significado al sacrificio realizado.
Finalizó el campeonato y se cumplió el objetivo, se recuperó el título. Se logró conseguir el noveno. Eso que les pertenece. Y como les dije, todos los años hay un campeón, pero no siempre hay un gran campeón. Ese gran campeón ha estado nueve veces, y creo yo, que irá por el décimo. No había otra forma de terminar el año, ese trofeo tenía que regresar a sus dueños. Se pudo ganar, pero lo más importante es cómo se ganó, como fue que ese grupo de amigos sacó adelante esto. Se logró con el esfuerzo de todos, con el compromiso y la disposición de cada miembro del equipo y sus familias, y se logró algo que en la vida es casi siempre complicado, mantenerse en el lugar alcanzado.
Y cómo no agradecer a los profes, que sábado a sábado estuvieron apoyando y supieron llevar al grupo en los momentos que los necesitaban.

Ustedes dieron un mensaje, demostraron de qué están hechos. Un mensaje que todos los que están en contra de la 92’ se llevaron. Demostraron lo que es jugar con garra, con honor, con compromiso, con hombría, pero con humildad. Buscaron la gloria y la consiguieron, fueron y son guerreros que luchan con armas nobles.
Lo que toca ahora es divertirse, celebrar el logro conseguido y poder decir misión cumplida. De mi parte solo me queda agradecer, gracias a todas las personas que integran este grupo, nombrar a uno sería tener que nombrar a todos. Tuve el gusto de conocer a la 92’, esa promoción tan famosa, tan odiada pero que será tan querida por los que la conocen.

“Gracias por tanto, perdón por tan poco Canisio 92’”

domingo, 5 de diciembre de 2010

La novena locura


“Todos los años hay un campeón, pero no siempre hay un gran campeón”. Ese gran campeón ha estado ocho veces, ¿le tocaría una vez más?

La Gran final. El último paso, tal vez el más importante, lo único cierto es que había que darlo. El escenario era perfecto. Una cancha pareja, de césped natural, la familia de cada uno había ido a apoyarlos, a poder ver realizado el objetivo, a ver que el sacrificio había valido la pena. Una vez más se demostró, que la 92’, es más desde un inicio, de tan solo ver la gente alentaba no al otro equipo, sino en contra de la 92’, era hermoso, era el contexto perfecto para conseguir el noveno. Ambos tenían camisetas parecidas, sin duda alguna la que tuvo que cambiársela fue la de menos historia, la 99’, el rival a vencer.

Se comenzó el calentamiento, nuevamente haciéndose sentir desde un inicio, demostrando que existe amor. Ese amor que te lleva a cambiarte a pesar de que sabes que no puedes jugar porque estas expulsado, ese sentimiento que te hace venir desde otra provincia a jugar la final y una vez que finalice el partido tener que regresar, esa locura incomprensible solo se hace por este equipo. Se juntaron todos, las palabras del capitán se comenzaron a escuchar y el ‘9’ Oliva lanzó una frase estupenda: “Ganar no es una opción, es una decisión”, y vaya que se sabe decidir. Así salieron los de la 92’ con la camiseta de ‘Argentina’ en busca de seguir haciendo historia.

El partido comenzó, rodó la pelota y la final no se juega, se gana. Esa fue la actitud del equipo en la primera parte, no había ninguna excusa: ni el físico, ni los dolores, nada, esa Copa tenía que ser la novena. El primer tiempo fue todo de Canisio 92’. Sin ninguna llegada clara, pero sí con el control del partido, manejando el balón, proponiendo su estilo de juego. Mientras que el otro equipo metido atrás, esperando alguna oportunidad. Así finalizaron los primeros 30’ minutos.

El entretiempo sirvió para calmarse, para poder hablar unas cosas puntuales y salir a terminar el partido en el tiempo reglamentario. Fue un segundo tiempo raro, no se abrieron los espacios, no se generó juego, ambos equipos cayeron en la desesperación. Un juego trabado, con fuertes faltas de ambos cuadros, haciéndose sentir, y todo un público que seguía hinchando para que la 92’ perdiera, ¿habrá valido la pena el esfuerzo? A los 12 minutos del segundo tiempo, una buena jugada entre Daniel Temple y Edgardo Oliva, fue la ocasión más clara de gol, pero el remate salió desviado por encima del travesaño y seguía cero a cero. En la última jugada del partido, un tiro libre a favor de la 99’, la defensa ‘albiceleste’ entró en confusión al igual que el arquero y uno de los rivales no tuvo la convicción necesaria para añadirla y la pelota se fue hablándole al parante derecho, salió desviada y eso fue lo último, era la hora de los penales.

Ambos equipos habían llegado a la final mediante esta definición, era la hora de los temidos (por algunos) penales. También llegó nuevamente la hora de que la función del arquero de la 92’, Pepe Morzán, comenzará. El primero en patear fue Temple, él dice que siempre va primero para que sí sucede lo inesperado, sus amigos lo salven, felizmente no sucedió y fue gol. El de ellos no entraría a las redes, se quedaría en las manos del “Ataja Penales”. Llegó la hora de la ‘figura’, el 10 Valderrama fue tranquilo, caminando, acomodó el balón, espero que el arquero se tire y gol, aumentaba la ventaja. Nuevamente una pelota más en las manos de Morzán y seguía ampliándose la diferencia, cada vez el triunfo estaba más cerca. Llegaría la hora del central, Efrain Salas acomodó la pelota y ejecutó un fuerte disparo al ángulo superior derecho, un remate que hizo que algunos piensen que no entraba, pero fue gol. Una vez que la pelota entró en las redes, corrió hacía su familia, en signo de gratitud, eso que todos sentimos y es a ellos a quienes debemos agradecerle y dedicarle lo que estaba a punto de lograrse. Luego le marcarían el único gol al número uno y llegaría la hora. Tras una rara, pero efectiva corrida, el ‘9’ Oliva colocaría la pelota al palo derecho del arquero y marcaría el definitivo, sí señores la 92’ recuperaba el título, ese que nunca debió perder, o como diría el ‘10’-porque dice que no le digan figura- “Mucha gente nos dirá que hemos vuelto a campeonar, yo les digo: No hemos dejado de serlo”, y es que la 92’ está hecha para triunfar. Está hecha para campeonar.

La celebración comenzó y en la cancha solo se quedaron los campeones, todos los que vinieron a unir fuerzas para que esta familia no lograra el objetivo, todos ellos tuvieron que irse como vinieron, con la cabeza abajo, nuevamente no lo habían conseguido y es que los obstáculos no son más que un condimento del triunfo. Eso es lo importante, que se superaron esos obstáculos juntos, como uno solo.
Así se cierra un campeonato increíble, un campeonato en el que no se supo de derrotas, solo de victorias y empates. Un campeonato que es el noveno y espero que no sea el último.

No me queda nada más que decirles esto y con ello me despido, esta es una forma de demostrarles el agrado de haber podido conocer a este maravilloso grupo de amigos que simplemente se reúne a jugar fútbol y que en eso, tan sencillo, se demuestra la calidad de la amistad.
"Gracias por tanto, perdón por tan poco Canisio 92’"

viernes, 3 de diciembre de 2010

Un amor sin explicación


“No se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos”. Una frase que describe un increíble y emocionante partido más de la Promoción Canisio 92’. Una semifinal inesperada, el rival era la promoción 97/98. El partido se jugó fuera del Colegio de La Inmaculada, en una cancha de pasto artificial, de pequeño tamaño y con una iluminación no muy buena.

Todos los integrantes del equipo fueron llegando, uno por uno, ansiosos por jugar, por llegar a la final y poder quitarse la espina clavada del año anterior. Llegó la hora. Había que comenzar a calentar, todos muy metidos, entre arengas y motivaciones, se fue entrando en calor. La charla estuvo a cargo del capitán, César Cabrejos, resaltando el amor propio y que debían sobreponerse a esta adversidad juntos, como un verdadero equipo.

De un lado estaba la “Argentina” y del otro nada menos que el “Real Madrid”. La 92’ usaba el uniforme albiceleste en representación a la historia de esta, mientras que el otro equipo sencillamente eligió la camiseta por gusto, sin un significado, sin una historia.

“Hay partidos en los que la pelota no parece ser redonda”. Este fue uno de ellos. Se dio inicio al encuentro, un primer tiempo trabado, sin ocasiones claras para ningún equipo y una clara y rara ansiedad de los ocho veces campeón, de la 92’. Desde el inicio hubo altercados con el árbitro, distrayendo a los jugadores y perdiendo de vista el principal objetivo, clasificar. Así termino la primera mitad, con dos equipos que anhelaban la final, pero que ninguno mostraba las armas para lograrlo.

En el segundo tiempo, comenzó el sufrimiento. Tras una rara jugada en el área “albiceleste”, los defensas entraron en confusión con el arquero y una pelota con un efecto raro terminó ingresando al arco de la 92’. En ese momento se albergaba la esperanza de voltear el encuentro, como el de cuartos de final. A los pocos minutos, Edgardo Oliva, el ‘9’ de “Argentina” tuvo en sus pies la oportunidad del empate, con una pelota de volea, que lamentablemente no pudo empalmarla. Y si esto no era suficiente, a los pocos minutos se produce un tiro libre para el “Real Madrid”. Frente al balón se para su mejor jugador, con el número 7, zurdo él. El tiro tuvo destino de gol, colocó la pelota al palo del arquero y decretó el dos a cero, que sepultaba, momentáneamente a la 92’ y parecía que nuevamente serían las semifinales la máxima instancia a la que llegarían. Pero sí el fútbol es hermoso, ¿creen que el partido debió terminar ahí?, una semifinal de un campeonato, que el premio mayor es el honor y poder llegar a tu casa y decirle a tu familia que el esfuerzo valió la pena y que lo sacrificado dio su fruto, ¿díganme debería terminar ahí?. Era impensado lo que sucedería.

Ingresó la ‘figura’ Valderrama, él que no calienta, él que habla todo el rato por teléfono, él que nunca arranca. El cambio fue trascendental. Se sacrificó al capitán para realizar la variante, pero él sabe que era lo necesario para el equipo y lo entendió muy bien. Faltaban 8 minutos y no llegaba el descuento, ¿existía alguna posibilidad? Sí, a los pocos minutos llegaría un tiro libre, ejecutado por la ‘figura’ y sería el descuento, ese gol que era el necesario para irse con todo, ese empujón que terminaría en una avalancha de color celeste y blanco. A los dos minutos otro tiro libre de Paul Valderrama, una ligera peinada de Juan Andrés Ricketts y gol, sí señores, ese gol que necesitábamos para irnos a penales. El partido acabó y llegaron los tan temidos penales, esos por los que el año pasado no se logró el objetivo.

Se decidió el orden. El primero fue del otro equipo, convirtiendo el gol. Llegaría el turno de Daniel Temple, quien logró anotar el primero y dejar todo igual. Luego llegaría el momento de que el arquero se haga protagonista, Pepe Morzán atajaría el penal para que luego el número 10, Valderrama confirme la ventaja albiceleste. Lo que seguiría no vale la pena detallarlo, se fallaron penales pero también se taparon, hasta que, el ‘Che’ Oliva marcó el definitivo y a celebrar. Sí señores la 92’ estaba en una nueva final, en busca de su tan ansiado noveno título, ese por el que se han esforzado desde hace seis meses y cada vez se acerca más.

Un partido que perdurará en el recuerdo de todos los presentes, y la historia se irá pasando de generación en generación, como diría la Biblia. Pero lo único cierto es lo que resalta esta frase, y con ella se cierra la historia de la semifinal del Campeonato Asia 2010:
"El éxito es efímero, la gloria es definitiva… uno se mendiga, la otra se conquista”.
Eso es lo que buscamos 92’, eso que no tiene explicación, que no parece lógico venir en un viaje de ocho horas para jugar el partido y regresar, esas cosas que parecen ilógicas, para nosotros son totalmente comprensibles, porque la 92’ no es un equipo de fútbol más, es una familia y es una familia numerosa.