
Al comenzar este texto, lo que se me viene a la cabeza es que decirles esta noche. Han sido protagonistas de tantas experiencias, emociones, sueños que he podido experimentar junto a ustedes, que creo puedo definir este equipo como una gran familia, y por eso agradezco a cada uno de ustedes por haberme permitido conocerlos.
A lo largo de este tiempo, que pude compartir semana a semana: entrenamientos, partidos y celebraciones, me di cuenta de lo que es realmente la amistad. Pude saber lo que es asumir un compromiso, ese mismo que te lleva a viajar ocho horas para jugar un partido y luego tener que regresar, aprendí que es el sacrificio y sobretodo que es el amor por un sueño. Sé que todo esto parece una locura, es algo inexplicable para la gran mayoría, pero para los que lo han sentido, no. Para los que son parte de la 92’ es algo normal. Eso es lo que buscamos, esas cosas incomprensibles, porque la 92’ no es un equipo de fútbol más, es una familia, una gran familia.
Cuando se iniciaron los entrenamientos, el objetivo era recuperar el título de Asia, ese título que no significa dinero, que no tiene ninguna remuneración económica, pero lo que significa es más que eso, es ese honor, es prestigio. ¿Y cuánto se puede dar por el honor? Ustedes lo saben mejor que nadie. Lo demostraron sábado a sábado, sacando esos partidos adelante, esas victorias impensadas a falta de diez minutos para el final del partido, esos triunfos ajustados.
A lo largo de todo el campeonato hubieron una serie de sentimientos, se pudo reír, se sufrió, se renegó, y bastante, pero todo eso que pasó hizo que este triunfo tenga un mayor valor. Le dio un gran significado al sacrificio realizado.
Finalizó el campeonato y se cumplió el objetivo, se recuperó el título. Se logró conseguir el noveno. Eso que les pertenece. Y como les dije, todos los años hay un campeón, pero no siempre hay un gran campeón. Ese gran campeón ha estado nueve veces, y creo yo, que irá por el décimo. No había otra forma de terminar el año, ese trofeo tenía que regresar a sus dueños. Se pudo ganar, pero lo más importante es cómo se ganó, como fue que ese grupo de amigos sacó adelante esto. Se logró con el esfuerzo de todos, con el compromiso y la disposición de cada miembro del equipo y sus familias, y se logró algo que en la vida es casi siempre complicado, mantenerse en el lugar alcanzado.
Y cómo no agradecer a los profes, que sábado a sábado estuvieron apoyando y supieron llevar al grupo en los momentos que los necesitaban.
Ustedes dieron un mensaje, demostraron de qué están hechos. Un mensaje que todos los que están en contra de la 92’ se llevaron. Demostraron lo que es jugar con garra, con honor, con compromiso, con hombría, pero con humildad. Buscaron la gloria y la consiguieron, fueron y son guerreros que luchan con armas nobles.
Lo que toca ahora es divertirse, celebrar el logro conseguido y poder decir misión cumplida. De mi parte solo me queda agradecer, gracias a todas las personas que integran este grupo, nombrar a uno sería tener que nombrar a todos. Tuve el gusto de conocer a la 92’, esa promoción tan famosa, tan odiada pero que será tan querida por los que la conocen.
A lo largo de este tiempo, que pude compartir semana a semana: entrenamientos, partidos y celebraciones, me di cuenta de lo que es realmente la amistad. Pude saber lo que es asumir un compromiso, ese mismo que te lleva a viajar ocho horas para jugar un partido y luego tener que regresar, aprendí que es el sacrificio y sobretodo que es el amor por un sueño. Sé que todo esto parece una locura, es algo inexplicable para la gran mayoría, pero para los que lo han sentido, no. Para los que son parte de la 92’ es algo normal. Eso es lo que buscamos, esas cosas incomprensibles, porque la 92’ no es un equipo de fútbol más, es una familia, una gran familia.
Cuando se iniciaron los entrenamientos, el objetivo era recuperar el título de Asia, ese título que no significa dinero, que no tiene ninguna remuneración económica, pero lo que significa es más que eso, es ese honor, es prestigio. ¿Y cuánto se puede dar por el honor? Ustedes lo saben mejor que nadie. Lo demostraron sábado a sábado, sacando esos partidos adelante, esas victorias impensadas a falta de diez minutos para el final del partido, esos triunfos ajustados.
A lo largo de todo el campeonato hubieron una serie de sentimientos, se pudo reír, se sufrió, se renegó, y bastante, pero todo eso que pasó hizo que este triunfo tenga un mayor valor. Le dio un gran significado al sacrificio realizado.
Finalizó el campeonato y se cumplió el objetivo, se recuperó el título. Se logró conseguir el noveno. Eso que les pertenece. Y como les dije, todos los años hay un campeón, pero no siempre hay un gran campeón. Ese gran campeón ha estado nueve veces, y creo yo, que irá por el décimo. No había otra forma de terminar el año, ese trofeo tenía que regresar a sus dueños. Se pudo ganar, pero lo más importante es cómo se ganó, como fue que ese grupo de amigos sacó adelante esto. Se logró con el esfuerzo de todos, con el compromiso y la disposición de cada miembro del equipo y sus familias, y se logró algo que en la vida es casi siempre complicado, mantenerse en el lugar alcanzado.
Y cómo no agradecer a los profes, que sábado a sábado estuvieron apoyando y supieron llevar al grupo en los momentos que los necesitaban.
Ustedes dieron un mensaje, demostraron de qué están hechos. Un mensaje que todos los que están en contra de la 92’ se llevaron. Demostraron lo que es jugar con garra, con honor, con compromiso, con hombría, pero con humildad. Buscaron la gloria y la consiguieron, fueron y son guerreros que luchan con armas nobles.
Lo que toca ahora es divertirse, celebrar el logro conseguido y poder decir misión cumplida. De mi parte solo me queda agradecer, gracias a todas las personas que integran este grupo, nombrar a uno sería tener que nombrar a todos. Tuve el gusto de conocer a la 92’, esa promoción tan famosa, tan odiada pero que será tan querida por los que la conocen.
“Gracias por tanto, perdón por tan poco Canisio 92’”
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