Una victoria que hace volver al inicio. Barcelona regresará a Wembley, cuidad en la que ganó su primera UEFA Champions League en el año 1992, en busca de su cuarta orejona. El pasaje lo compró ayer, frente al Real Madrid. La ida había quedado 2-0 a favor de los blaugranas en el Santiago Bernabéu, todo hacía suponer que Guardiola y sus pupilos llegarían a la máxima instancia de la Copa; fue así.El partido era el que menos entredichos fuera del campo había tenido, el equipo merengue con su técnico (José Mourinho) suspendido no había sido protagonista de ninguna declaración ofensiva, al igual que el Barcelona. El local fiel a su estilo, solo se dedicaba a prepararse para demostrar que son el mejor equipo del mundo en la actualidad.
Comenzó el encuentro, el Real puso en la cancha una formación distinta a la del primer partido, optando por tomar más riesgos y poder conseguir la tan difícil clasificación. Por el lado del Barza no cambió en nada, formó como nos tiene acostumbrados. En los primeros minutos compartieron el balón, la posesión de la redonda fue pareja. Sin embargo, con el correr del tiempo, el equipo visitante fue cediendo terreno, con lo que el Barza fue cada vez más profundo y más ofensivo en su juego. Generó tres ocasiones claras (Busquets, Villa y Messi) en todas apareció el jugador más rescatable del Real Madrid, Iker Casillas. Terminó el primer tiempo y se fueron igualados en el marcador, pero con una amplia superioridad en el juego.
En el inicio de la segunda etapa, se vio un Real Madrid más ofensivo, con más actitud. Pero para su mala suerte y para la tranquilidad del Barza, llegaría el gol culé. Al minuto 54’, Pedro abriría el marcador en el Camp Nou. Luego de haber salido con la pelota dominada, como es ley en el equipo de Guardiola, Andrés Inieta, o mejor dicho Don Andrés, colocaría un pase en diagonal, dejando a ‘Pedrito’ sin marca alguna y este definiría sobre el palo más lejano de Iker, anotando así el 1-0. La tranquilidad se había instalado en Barcelona, el estadio era una fiesta total. Sin embargo, diez minutos más tarde llegaría el gol merengue. Tras un error en salida del Barza, Di María robó la pelota, enganchó de forma soberbia sobre Mascherano, estrelló la pelota en el palo y luego se la cedió a Marcelo para que colocase el empate y le diera vida al partido.
El resto del encuentro fue transitorio, Barcelona con el dominio total del balón, lo hacía circular de forma horizontal hasta encontrar los espacios, mientras que al Real Madrid le pasó factura el haber corrido detrás de la pelota todo el partido. Lo más resaltante en los minutos finales fue el ingreso de Eric Abidal-recordemos que el defensa había sufrido una operación al hígado el 15 de marzo-fue recibido entre aplausos, por la valentía que ha demostrado y la grandeza como ser humano.
El partido terminó y el Barza clasificó, muchas dirán que con injusticia otros lo contrario. Lo cierto es que el equipo blaugrana ha demostrado ser una familia que se junta a jugar fútbol, mientras que el Real Madrid parece ser un equipo de estrellas que participa en partidos benéficos.
“Guardiola no es un técnico, es un escultor. Y su obra se llama Barcelona”
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